Reflexión sobre la Psicoterapia Gestalt

Por: Carlos Esteve.
 

Al iniciar mis estudios doctorales sobre Filosofía Gestalt, me di cuenta de la necesidad de fundamentar el enfoque gestáltico. Al empezar una búsqueda exhaustiva, descubrí que no existe una Psicoterapia Gestalt, sino una multiplicidad de autores y centros de formación que se asumen como los auténticos o únicos herederos de Fritz o Laura Perls. Poco a poco reconocí que ninguno de dichos lugares forman terapeutas gestálticos sino estilos terapéuticos, debido a que cada uno de los autores ponen énfasis en diferentes partes que conforman un todo llamado Gestalt.

Por ejemplo, Fritz Perls (2001) en la neurosis; Laura Perls (Castanedo 2003b) en los límites de contacto; Josef Zinker (2003) en la creatividad; Joan Fagan (2003) en la tarea del terapeuta; Erving Polster (2003) en la experiencia sensorial; James Kepner (2000) en los procesos corporales; Joel Latner (2004) en la Salud; Marta Atienza (1987) en la dinámica del grupo; Celedonio Castanedo (2003a) en los grupos de encuentro; Claudio Naranjo (2004a) en la espiritualidad; Adriana Schnake (1995) en las enfermedades; Héctor Salama (1992) en los bloqueos; Evelyn Lowenstern (2004) en el manejo de sueños; Myriam Polit (2008) en la sensibilización; Jean Robine (2002) en la situación; etcétera.

Al conocer la perspectiva o interpretación de tales autores sobre la Psicoterapia Gestalt, supe que no existe una sola corriente. Gary Yontef (2003) expone que dependiendo del contexto histórico de Fritz Perls, se pueden reconocer tres diferentes perspectivas:

1) La Gestalt de la mente, en Nueva York: ahí surge el primer instituto y se caracteriza por la intelectualización y la transformación de “Yo, Hambre y Agresión” a “Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana”.

2) La Gestalt del corazón, en Cleveland: lo dirige Laura Perls, creando una metodología con base en el ciclo de la experiencia, centrada en el contacto, los aspectos dialogales y el interés de persona a persona.

3) Y la Gestalt visceral, en California, en Esalen: ésta se caracteriza por la intuición, ejercicios teatrales y catárticos, el empleo de la hábil frustración que muchas veces servía más para dar a conocer el enfoque, en vez de ser de utilidad para la persona.

Revisando las posturas de la costa Este (Nueva York y Cleveland) y de la costa Oeste (California), se pueden distinguir también dos grandes diferencias con respecto al desarrollo teórico de los representantes de ambas escuelas.

a) La perspectiva intrapsíquica (donde se plantea que el conflicto surge del individuo), cuyos autores, para explicar los fundamentos, conceptos y técnicas de la Psicoterapia Gestalt, acuden a explicaciones psicoanalíticas o de diversas corrientes psicológicas, aunque epistemológicamente sean opuestas; suposiciones sobre el entendimiento del Budismo Zen, Taoismo y otras filosofías orientales; y creencias de la new age, que no ofrecen un fundamento filosófico sólido para el enfoque gestáltico.

Existen diversos autores como Pedro de Casso (2003), Ansel Woldt (2007), Héctor Salama (2004), quienes refieren la influencia de Max Wertheimer, Wolfgang Köhler, Kurt Koffka, Sigmund Freud, Alfred Adler, Carl Jung, Wilhelm Reich, Karen Horney, Otto Rank, Abraham Maslow, Carl Rogers, Erich Fromm, Viktor Frankl, etcétera, como aportadores de la Psicoterapia Gestalt; no obstante, ningún teórico gestáltico menciona qué fue lo que particularmente Fritz Perls extrajo de cada corriente psicológica, por lo que pareciera un collage o amalgama sin un sustento congruente, escudado por un mal entendimiento del término “holismo”, comprendido erróneamente como integración e ignorando completamente la propuesta de Jan Smuts, el cual refiere que el todo es más que la suma de las partes (Woldt, 2007).

b) Por otro lado se encuentra la perspectiva relacional (donde se plantea que el conflicto puede surgir de la relación que se establece con un “otro”), la cual posee los fundamentos filosóficos (Fenomenología y Filosofía existencialista), necesarios para sustentar seriamente a la Psicoterapia Gestalt sin la necesidad de acudir a otras posturas diferentes.

Cabe aclarar que con esto no quiero decir que la Gestalt relacional es la única o verdadera, ya que caería en la misma presunción al inicio mencionada por parte de diversas instituciones o personas; al contrario, esta es una invitación para aquellos psicoterapeutas gestálticos con perspectiva intrapsíquica, para que desarrollen una fundamentación sólida y epistemológicamente adecuada (Perls, 2003b).

La Psicoterapia Gestalt es auténtica, ya que hasta el día de hoy es el único enfoque que integra dos variables que ninguna otra psicoterapia considera, la relación tiempo y espacio, así como los efectos de su interacción (Xolocotzi, 2007); en otras palabras, la comprensión del campo organismo/entorno (Perls, 2003; Latner, 2004; Woldt, 2007), siendo la Fenomenología y la Filosofía existencialista los pilares sobre los que se fundamenta el enfoque gestáltico relacional.

Ya desde la antigua Grecia, Aristóteles, consideraba a la Filosofía como una herramienta reflexiva (Xirau, 2000), sin embargo algunos seguidores de Fritz Perls, como Patricia Baumgardner (2003), se oponen a la actividad pensante considerándola como bullshit (racionalizaciones) (Petit, 2009) y anteponen el vivenciar sobre el pensar.

Sin embargo, cabe cuestionarse, ¿toda actividad pensante, siempre es una racionalización?, ¿acaso el pensamiento no es parte de un todo que conforma al organismo/entorno?, ¿cómo se podría incorporar la actividad pensante al proceso psicoterapéutico gestáltico? Es cierto que al reflexionar sobre una experiencia se pierde contacto con el aquí y el ahora, entonces, ¿cómo se integra sin perder dicha relación?

En las conferencias de Fritz Perls (Fagan, 2003) se plantea el concepto de awareness, que consiste en un darse cuenta sensorial, o en palabras de Jean Marie Robine (2002) “el conocimiento inmediato e implícito del campo”; a diferencia de la consciousness que refiere un proceso reflexivo sobre el awareness. Cabe aclarar que la reflexión no necesariamente implica el hecho de racionalizar, existe la reflexión filosófica (Sartre, 2005), la cual puede emplearse en la Psicoterapia Gestalt aplicando la Filosofía Gestalt.

Entendiendo a la Filosofía Gestalt como la actividad reflexiva más rigurosa y sistemática que se desarrolla en torno a la conceptualización gestáltica del mundo y de la vida y sobre sus posibles repercusiones prácticas en los diversos campos de la actividad humana (Salama, 2009).
Muchos terapeutas piensan que uno de los objetivos de la Psicoterapia Gestalt es el cierre de las gestalten o de asuntos inconclusos (Salama, 2002). Latner (2004) menciona que cuando una gestalt se cierra, se destruye y transforma para dar origen a otra. ¿Cuántas personas no quisieran cerrar y destruir una experiencia y no volver a recordarla jamás como si nunca la hubieran vivido? No obstante, ¿la experiencia puede cerrarse?

La experiencia se cierra en el momento de la finitud de la vida, por consiguiente, ¿para qué perder el tiempo tratando de cerrar ciclos, si naturalmente llegará el momento en que se concluyan todos, incluso aquellos que ni recordamos que existen? No empujes el río, porque fluye solo (Stevens, 1994).

Pareciera existir una dialéctica hegeliana (tesis, antítesis y síntesis), en los postulados intrapsíquicos de Fritz Perls, como el top dog (conformado por los roles de dominador u opresor) y el under dog (constituido por los roles de dominado u oprimido) (Naranjo, 2004a), escindiendo de nuevo al campo organismo/entorno. Kierkegaard (2006), se opone a dicha postura de los contrarios, proponiendo la integración más que el cierre; es ahí donde se encuentra la utilidad a la actividad reflexiva.

Si bien existen modelos basados en el awareness como el propuesto por Fernando García (2005), el cual tiene gran impacto y funcionalidad debido a que en esencia el darse cuenta sensorial es beneficioso, pensemos en la repercusión de una Psicoterapia Gestalt relacional que consista en la integración del campo organismo/entorno. Ricardo Arreola (Salama, 2009), menciona que esto se alcanzaría por medio de “la reflexión profunda y abarcativa del proceso de vida del ser humano”.

Es por esta razón que la pretensión del presente trabajo, consiste en promover el proceso reflexivo sobre la teoría y práctica de la Psicoterapia Gestalt, favoreciendo un estilo gestáltico auténtico en cada lector, sin hacer por usted nada que sea capaz de hacer por sí mismo (Fagan, 2003),

En seguida se reflexionará, sobre algunos términos del enfoque gestáltico, para alcanzar la pretensión referida en el párrafo anterior, como lo son: bloqueos, neurosis, awareness, consciousness, intencionalidad, Self, campo organismo/entorno, contacto, gestalt, experiencia, poesía, entre otros.

Los bloqueos en el ciclo de la experiencia se definen como la interrupción de la energía por parte del organismo, ya que se impide el libre flujo y manifestación de dicha fuerza y, pese a que Salama (1992) propone una parte biopositiva y bionegativa, no deja de ser un bloqueo, por ejemplo, el hecho de acudir con un médico se convertiría en un acto neurótico, debido a que la persona busca evitar a toda costa el cierre de la gestalt de la vida.

Considerando a la enfermedad como un mensaje existencial, al igual que los sueños (Delacroix, 2009), y dejando de lado los juicios sociales, podemos percibir al padecimiento como la mejor respuesta que encontró el organismo para adaptarse a su entorno, así mismo las adicciones. Un ejemplo de esto sería un adulto mayor conviviendo con una familia que lo evita e ignora, súbitamente enferma de cáncer, entonces empieza a recibir inmediatamente la atención por parte de su sistema familiar. Desde el awareness o la consciousness, se da cuenta de las repercusiones de su recuperación, por consiguiente, ¿valdrá la pena aliviarse?

Adriana Schnake (2008b) desde su perspectiva intrapsíquica, trata de relacionar la función del órgano con la enfermedad, planteando algunas generalizaciones (como el vínculo entre los huesos y la estructura, el estómago con la asimilación o el corazón con la emotividad); sin embargo no siempre tiene que ser así, ya que la patología surge de la relación y no exclusivamente del individuo.

Aunando el concepto de intencionalidad desarrollado por Fran Brentano, el cual menciona que toda emoción, sentimiento, sensación, pensamiento o conducta, siempre está dirigida hacia un objeto (Martínez, 2009), sería pertinente preguntar, ¿para qué me enfermo? Si dejamos de considerar los bloqueos como mecanismos neuróticos (Perls, 2001) y empezamos a reconocerlos como procesos adaptativos, ¿cuál sería el objetivo de la Psicoterapia Gestalt?

Gabriel Marcel (2003), concibe al cuerpo como un instrumento para estar-en-el-mundo pero Martin Heidegger (Xolocotzi, 2007), detalla que en la lengua alemana, existen dos connotaciones diferentes sobre el cuerpo: Körper (K) y Leib (L). Aunque en realidad tal dicotomía no existe, pues el organismo no puede concebirse sin el entorno, ya que así como transformamos el ambiente, también somos el resultado evolutivo de dicha relación; lo que Fritz Perls definió como Self (Spagnuolo, 2002).

Cabe hacer mención que el Self no se divide, sino se manifiesta de tres maneras diferentes, dependiendo las fases del proceso de contacto y retirada: función Ello, función Yo y función Personalidad (Robine, 2006).

El cuerpo K, es el organismo animal, no posee consciencia y cuya relación con el mundo es mediante los sentidos. La existencia depende de esta entidad biológica debido a que requiere de la satisfacción de las necesidades básicas.

Es importante hacer mención que al referir que no posee consciencia, no significa que es inconsciente, ya que al utilizar este término, se fragmentaría el organismo/entorno en una parte consciente y otra inconsciente, lo cual se opone al enfoque gestáltico (Latner, 2004), y se dejaría de ver como un todo. Toda experiencia se da en consciencia, debido al factor de intencionalidad antes nombrado. La diferencia radica en que existe una consciencia atencional (figura), una consciencia no atencional (fondo) y lo no consciente, o sea, lo que aun no conozco.

Y el cuerpo L, constituido por el cúmulo de experiencias desde el nacimiento hasta el fin de la vida e incluye todos los procesos cognitivos, por lo tanto es consciente y es a lo que Rogers (1981) llamó campo fenoménico.

Por consiguiente el cuerpo no termina en la piel, gracias al cuerpo K, llega hasta donde los sentidos se lo permiten, no sólo con el tacto, también con la vista, oído, gusto, olfato, etcétera. Además debido al cuerpo L, no sólo existe la persona desde que nació, sino que, gracias a su conocimiento, puede venir desde el big-bang, y es capaz de extenderse hasta los quásares, comprendiéndose así el concepto de campo.

Es cierto que el contacto depende del cuerpo K, ya que si se carece de algún sentido, la relación con el mundo, tendrá que ser diferente y limitada a comparación de una persona íntegra físicamente. De igual manera, hay factores sociales como la pobreza extrema, la marginación, la reclusión, entre otros, que influyen en el desarrollo del cuerpo K y por consiguiente impactan sobre el cuerpo L.

El cuerpo K, posee la información genética necesaria para alcanzar la regulación organísmica (función Ello), incluso, como ya se mencionó, la enfermedad es un recurso para mantener dicha homeostasis. El cuerpo K también busca cubrir las necesidades, pero depende del cuerpo L la elección (función Personalidad), búsqueda, contacto con el satisfactor (función Yo) y retirada (función Personalidad). En otras palabras, una necesidad surge de lo fisiológico, va a lo psicológico y regresa a lo fisiológico, a lo que se le llama ajuste creativo (Perls, 2003b), ya que el organismo se adapta al entorno y cuando pierda la posibilidad de ajustarse a su ambiente, cerrará la gestalt de su vida.

Dicho ajuste, se torna neurótico cuando el individuo establece siempre el mismo contacto para alcanzar su propósito. Tal neurosis no existiría si la persona se entregara a la novedad, a lo desconocido. Sin embargo, si alguien viajara a un país lejano, donde le ofrecen cincuenta platillos nunca antes vistos, ¿de cuál probaría? Si lo desconocido genera angustia (Kierkegaard, 2010), el aquí y ahora puede ser muy amenazador, por que en este momento se aproxima un segundo que jamás se ha vivido y detrás de él otro y así sucesivamente, entonces, ¿cómo se enfrenta esa angustia? Desde una actitud nutricia (que favorece la asimilación de la experiencia), simplemente vivenciándolo y luego reflexionándolo para integrarlo al cuerpo L (finalmente, de nuevo, la función Personalidad); o a partir de una postura tóxica (que obstaculiza el contacto), dando por hecho que esos instantes que se aproximan, son iguales a todos lo que ya han ocurrido.

Es importante aclarar que la muerte no existe, ya que es imposible vivenciarla, es un misterio (Marcel, 2003), la eterna desconocida; es por esto que no se le puede tener miedo. Se teme a lo real, a lo ya conocido y la muerte es un concepto que el individuo, con base en las creencias culturales de su sociedad, ha proyectado hacia el futuro como una fantasía catastrófica.

Existen muchos Psicoterapeutas Gestalt, que durante sus sesiones individuales o de grupo, refieren al paciente la frase: “has contacto contigo mismo”. Tal enunciado es equivocado ya que tendría que escindir al Self, en un contactante y un contactado, abandonando de nuevo la perspectiva del enfoque gestáltico. El contacto implica la relación con un “otro” (Celedonio, 2003b) y es por esta razón que no se puede hacer contacto con el estómago, con los jugos gástricos, con las conexiones sinápticas ni con el crecimiento del cabello; sin embargo, sí se logra hacer contacto con el aire que se respira, un dolor en el estómago, el texto que está leyendo o la presión ejercida de su mano derecha sobre su brazo izquierdo.

Tomando en cuenta el párrafo anterior, la Psicoterapia Gestalt relacional tendría que evitar el uso de la expresión “auto” como prefijo de cualquier palabra, ya que caeríamos en solipsismos, que surgen de una postura opuesta a la filosofía de Martin Buber (2005), la cual propone que la existencia del ser humano, sólo es posible gracias a la relación con el “otro”.

Inclusive otro de los términos que tendría que modificarse es el de self, debido a que al traducirlo como “sí mismo”, pareciera una gestalt ya acabada, no obstante, si el concepto se cambiara por selfing, sería más ad hoc para fines del enfoque gestáltico, ya que le da la posibilidad al organismo/entorno de seguir siendo. El mismo principio se aplicaría para la palabra gestalt, por lo cual Laura Perls promovió el nombre de Psicoterapia Gestaltung, que Fritz Perls no accedió a modificar (Robine, 2006).

Consecuentemente, la oración de la guestalt (2001), no corresponde al enfoque gestáltico, simplemente Fritz Perls la utilizó para dar a conocer su modelo, sin considerar los efectos dramáticos en los años setentas, particularmente en los Estados Unidos de Norteamérica, al llegar a definir a la terapia gestáltica como “cualquier cosa que hagan los terapeutas gestálticos” (Yontef, 2003)

Por ende la oración de la guestalt podría ser transformada de…
Yo soy Yo.
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Yo es Yo.
Y Tú es Tú.
A…
Yo soy Yo gracias a ti.
Tú eres Tú gracias a mí.
Si Yo no existiera, Tú tampoco existirías.
Y si Tú no existieras, Yo tampoco existiría.
Yo soy Yo-Tú.
Y Tú eres Yo-Tú.

Al asumir la importancia de la relación, entonces la Fenomenología se torna sumamente indispensable en el proceso psicoterapéutico (Martínez, 2009). El “Yo”(Self) es el resultado de la consciousness, al igual que la percepción del “no Yo” (término que los fenomenólogos utilizaron para referirse al “otro”).

El concepto de organismo/entorno, se sustenta cuando el Self establece contacto con el “no Yo”, surgiendo la experiencia que se origina en la frontera-contacto (Perls, 2003b).

Es trascendente saber que aunque Husserl (2011) crea el método de la Fenomenología, la Psicoterapia Gestalt relacional no se sustenta en él, debido a que el autor se interesa en estudiar lo que hace único al objeto y al intentar aplicar dicha técnica a una persona, la estaríamos cosificando, pues se deja de lado la variable tiempo, y quien incluye tal elemento es Martin Heidegger (Xolocotzi, 2007), considerado por muchos como el primer fenomenólogo existencialista (Fontan, 1985).

Heidegger fue discípulo de Husserl y gracias a este contacto, pudo aplicar la Fenomenología a la experiencia, es por tal razón que la Psicoterapia Gestalt relacional se nutre de ahí.

Plantéense las siguientes cuestiones, ¿la experiencia se puede compartir?… No, la experiencia se vive y la persona sólo puede compartir fragmentos distorsionados por el lenguaje y por sus filtros perceptuales sobre el contacto directo con “las cosas en sí mismas”, también llamada versión fenomenológica (Husserl, 2011).

Entonces, durante una sesión, ¿el psicoterapeuta puede conocer dicha versión fenomenológica del paciente?… En efecto, tampoco, porque al escucharla, él crearía su propia interpretación con base a sus experiencias previas (función Personalidad). Por consiguiente, ¿con qué se está “trabajando” en una sesión?, ¿acaso al elegir una técnica, dicha decisión no parte de la necesidad del psicoterapeuta?

Salama (1992) propone cuatro valores que surgen del ciclo de la experiencia: amor, honestidad, responsabilidad y respeto; pero no se puede mencionar que estos son los valores gestálticos, pues al hacerlo, se estaría creando un nuevo introyecto. La Psicoterapia Gestalt presume atender a la figura del paciente, o sea, a su necesidad y es por esta razón que los valores dependen del campo organismo/entorno, o sea que el valor se deposita en el satisfactor de aquella necesidad más apremiante.

Así como Paul Watzlawick (2006) menciona que es imposible dejar de comunicar, desde el enfoque gestáltico, es imposible dejar de proyectar.

Si se dejara de ver a la proyección como un bloqueo y como se describió antes, se empieza a percibir como un proceso adaptativo, se comprendería que incluso cada una de las palabras que el lector está leyendo, necesita de la función Personalidad del Self, para comprenderlas y darles un significado, diferente al que intento transmitir.

Es así como la Psicoterapia Gestalt necesita renovarse y hacer momentáneamente a un lado una serie de técnicas adoptadas de múltiples enfoques como la Bioenergética de Alexander Lowen, la Programación Neurolingüística de John Grinder y Richard Bandler, el Psicodrama de Jacobo Moreno, el Análisis Transaccional de Eric Berne, la Terapia Racional Emotiva de Albert Ellis, la hipnosis de Milton Erickson, etcétera, para empezar a crear sus propios recursos.

Simplemente, una persona durante una fantasía guiada o un ejercicio de silla vacía, ¿no pierde contacto aunque sea momentáneamente con el aquí y ahora mientas se encuentra en la ZIM? (zona intermedia: constituida por los procesos mentales) o también llamada zona de la fantasía (Zinker, 2003; Salama, 1992).

Goodman (Perls, 2003b), propone la poesía como técnica gestáltica, considerándola desde su etimología, pues poiesis que significa creación. Por lo tanto, retomando el ejemplo anterior, cuando llega el paciente refiriendo la versión fenomenológica sobre su conflicto, el psicoterapeuta podría preguntar: ¿qué tiene que ver aquella experiencia de tu pasado, en la relación que estás estableciendo aquí y ahora conmigo?; y así quien estaría “trabajando” es el paciente, no el terapeuta.

Quizá de esta forma se pueda fomentar la consciousness de manera dialogal, sin la necesidad de ejercicios vivenciales y aunque de este modo, el paciente se aparte del aquí y ahora también, logrará una reflexión filosófica gestáltica, que favorezca la integración del campo organismo/entorno, excitando el encuentro con el “otro” y no sólo un mero awareness.
 
 
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